Performance: Nacimiento, genesis y bautismo de la Guanaca Azul
Los espectadores ingresan al recinto, suena musica ambiente de frecuencias graves y pulsaciones lentas, cardiacas, y sonidos organicos. La iluminación es de tonalidades calidas, se debe generar en el espectador la sensación de habitar un utero. Las guias reciben a los espectadores con un rictus ceremonial, ofrecen los cuencos vacios con un saludo protocolar extraño, procurarán que estos los conserven en sus manos hasta el final de la performance. Su actuación no debe estar demasiado extrañada, ya que deben poder hablar y comunicarse con los espectadores sin apabullarlos. Un sonido agudo y filoso irrumpe, un cambio en la intensidad y focalización de la iluminación lleva la atención del espectador hacia la escultura de la guanaca azul. Comienza la música de percusión a cargo de un sobreviviente posnuclear que toca algún instrumento o electrodomestico hecho de chatarra. De abajo de la escultura de la guanaca, sale el Sol, un bailarín muy alto con un ropaje pleno de texturas, hace un trayecto danzado desde la fragilidad del recien nacido hasta el fortalecimiento que se culmina con una danza intimidante y peligrosa sobre la mesa de esquila. La musica se intensifica, hasta que hay un corte abrupto de la iluminación y el sonido. Los cuerpos de los bailarines quedan abandonados, sin energía, la iluminación se vuelve más tenue, y las guías conducen con sus LEDs a los espectadores hacia abajo, los más jóvenes por la escalera pequeña cercana a la entrada, y los mayores por la escalera grande. Se oyen mantras cantados desde el sótano.
Al llegar los espectadores encuentran un paisaje devastado, se confunden los cuerpos de los 7 bailarines con islas que flotan en el suelo, hay algunos objetos amorfos abandonados en el piso como escombros o basura, al canto se le suman sonidos de viento. La iluminación está dada únicamente por las cantantes con sus linternas. El vestuario de los bailarines es mínimo, y todos tienen su cuerpo maquillado con diferentes motivos de resonancias primitivas.
Lentamente se logra diferenciar el cuerpo de los objetos, y los bailarines trabajan este desprendimiento desde la danza, los movimientos en un primer momento son de diferentes calidades animales; por ejemplo, la pantera, el aguila, la serpiente, ect... luego esto se transforma en un movimiento ritual más homogéneo, con los objetos, se forma un totem o pachamama, se danza el vinculo de adoración entre esta comunidad en ronda y el objeto sagrado, los movimientos se transforman de rituales a mecánicos, esto se intensifica y refuerza a través de la música. Finalmente los movimientos cortados, violentos y fuertes culminan con la destrucción del tótem. Apagón. Silencio. Las linternas se encienden como relampagos, la duración breve de los destellos deja ver partes de los cuerpos errantes, recorren el espacio, fragmentados. Sonidos de deslizamientos, susurros. Los mantras vuelven con mu baja intensidad. La intermitencia de las luces aumenta, aparece el sol y ayuda a los cuerpos a unificarse en un grán totem humano. Las guias llevan hacia el totem jarrones con vino o alguna otra bebida sagrada, el totem se desarma y los bailarines junto con las guias llenan los cuencos vacios del publico. Fin de la performance.
domingo, 22 de febrero de 2009
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